Aquella Ruta Maldita

 

Acaricio su pelo negro y se enciende su mirada, suavemente al oído le digo que la amo, no dice nada, solo sonríe, y es suficiente,

La beso tiernamente y ella se entrega,

Recorro con mis manos su cara y me detengo en su cuello,

Empiezo a apretar, aprieto, cada vez mas fuerte,

Su cara cambia de color y la suelto desesperado,

Mi locura es ella, es ella la que me tienta a ir mas allá.

Me dice que la lleve lejos, muy lejos, donde solo estemos solos,

Donde no hay palabras que buscar,

Solo mis brazos sobre su pequeño cuerpo tibio,

Que cure la herida, esa que no deja de sangrar, esa que enturbia sus ojos,

Que la cure sin decir nada, sin pedir nada, solo con caricias,

Esas caricias que a veces salvan vidas.

No tiembles, Alejandra, no tiembles.

Entiendo que tienes el corazón roto de una niña que ha envejecido de repente,

Si que entiendo la tristeza de tus muñecas de trapo,

Ellas no lloraran si me voy, seguro que no.

¿Si tomo tu mano me prometes que la herida desaparecerá?,

No quiero que me mires con esa tristeza de barco sin tripulantes,

Recuerda” Tremolaras tus manos” pero ya sabes que de todos los amores míos solo amo mi espejo, y esta noche “voy a llorar hasta romperme”.

 

Jaro Godoy


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