Cuadro

Tenia la cara del tiempo transcurrido. Arrugas que marcaban silencios destruidos por gritos sordos. Algunos dientes que faltaban en su lugar de origen entreabrían sonrisas que nunca habían sido emitidas.

Tenía dolor y olor a huella caminada en angustias y un poco de dicha escandalosamente oculta.

Era casi un cuadro de penosa gloria. No marcaba alegrías ni encuentros deseados, solo algún brillo oculto entre lágrimas de unos ojos claros que se olvidaron de ser.

Gemían en nieve blanca unas canas que ni siquiera podían brillar por la opaques de un pelo sin vida, aunque abundante.

Entre un silbido de un audio entrecortado de los ruidos morbosos de la ciudad ciega se escuchó:

  • Una limosna por favor…

Y se rompió el encanto de un cuadro perverso que tenía vida.

¿Tenía vida?

 

Angélica Sonia Barrenechea Arriola

Asba


2 comentarios to “Cuadro”

  1. Describes fielmente el cuadro de indigencia y dolor al cual somos quizá ajenos los que transitamos por las calles llenas de indiferencia y de olvido. NOS INVITAS A DETENER LA MARCHA … ! QUÉ BIEN !

  2. que bello poema enhorabuena.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

 
A %d blogueros les gusta esto: