El poeta flaco de la esquina azul

Soy el poeta flaco de la esquina azul,
el mismo ciudadano al que en el alma
se le maduran los deseos,
amante de la soledad que bellamente
germina en todo su cuerpo.
Estoy a un metro con 87 centímetros
sobre el nivel del mar.
(Soy una ola que se levanta a las cuatro de la mañana).
Escribo versos de contenido erótico, proyectiles
que me hacen encontrar
el lado luminoso de la vida,
un poco más allá de la oleada de tejados o del escarnio público,
esa máscara que se porta con delicia
y que pierde hasta el último vestigio de la ira.

Soy el poeta flaco de la esquina azul,
la bestia perfecta que secretamente
se sumerge en el espejo bien temprano sin herirle,
antes de irse a  intercambiar memorias de mediodía
con los amigos de cátedra que, fieles
a sus dogmas, terminan haciendo el trágico papel
de hombres sabios.

Soy el  poeta flaco de la esquina azul,
amo a mis padres más que a nadie,
amo a mis hijos más que a nadie,
amo a mis hermanos más que a nadie,
el mismo que ha amado a más de mil mujeres
y  las ha sabido olfatear más allá de  su  ropa interior.

Soy también el que ríe, sufre y llora,
y  sabe perfectamente que sólo somos
un préstamo del tiempo atado a  los semáforos de la vida.
Amo a las urbes, no sé de dónde me viene esa costumbre,
y  sus noches pobladas de versos que transitan por las alcobas
donde precisamente no se pierde ni un detalle
del orgullo inconcebible
y se crea el cauce perfecto
que se amolda a la piel de los amantes.

Soy el poeta flaco de la esquina azul,
el que tiene  los  pies bien  puestos  sobre la tierra
—a  pesar de que muchas veces hablo solo—
y  además,  gran amigo de los perros
que defienden su territorio alrededor de la bazofia.

Quiero decirles que me cuesta mucho separar
la vigilia de los sueños de colosal memoria
mientras mutilo la luz de los primeros retazos del día.
Vivo en la cima del ahora,
sin mentiras, sin miedos transparentes
y  sin olvidar el pasado
que me ha ayudado a vivir,
a  sentir que existo y  lo  que soy:
El poeta flaco de la esquina azul.

Tito Mejía Sarmiento


2 comentarios to “El poeta flaco de la esquina azul”

  1. Gracias por la publicación de este poema que abarca todo el espacio de mi ser.

  2. CHUPAFLORES

    Gerineldo me dice que la canción Macarena, hecha por el dúo “Los del Río”: dale a tu cuerpo Macarena, está hecha para abortar, y que ha sido vista en YouTube por unos nueve millones de visitantes; que el Baile del Caballo, de Psy, con casi doce millones de visitas, está hecha para follar, en un mundo global donde sólo se folla en El Cuerno de Africa.

    Si esto es bueno, lo que viene a continuación es mucho mejor. Me dice que “ hablando para inter nos, sábete que en muchos ayuntamiento y diputaciones provinciales, chupaderos de Castilla la Nueva y Castilla la Vieja, a la entrada o principio de comenzar un Pleno, los ediles o concejales empiezan por cantar, cantando bien y con facilidad, ese estribillo hoy como ayer de razones, para después raciocinar, rucionar, discurrir metódicamente sobre un asunto exponiendo y recitando una doctrina y refutando, rebuznando, las opiniones contrarias, a veces con disentería, flujo de vientre con pujos y alguna mezcla de mala sangre, no ajustándose al sentir de otro, disecando decretos muertos y soflamas en ficción de palabras para engañar o chasquear y conservarles la apariencia de vivos, con delicadeza nimia, melindre. Decretando con olor a chotuno.

    La letrilla de marras, poéticamente amorosa, festiva o satírica, que se aprende y se canta con brevedad y a manera de estribillo el pensamiento general de ella, es dada a discurrir, reflexiva, meditabunda. Camina, corre por diversas partes y lugares, es global, y, muy especialmente, en tiempo de votaciones chupinas, ñoñas, lacias, o truncas. Es como la pieza fuerte de madera que sirve para regular la presión en la almazara.

    Los chotunos, ganado cabrío cuando está mamando hablan a chorretadas, mucho y atropelladamente, andándose con, o en, chupaderitos, con paños calientes, chupando, quitando o consumiendo la hacienda o bienes de uno, en expropiaciones y desahucios, con pretextos y engaños, la cantan. Es esta. Y cantada por Carmen Miranda, sabe a esa lista de excomulgados que se ponía en las puertas de las iglesias y en otros lugares públicos. Un Letrón.

    “Mamâe eu quero, mamâe eu quero
    Mamâe eu quero mamar¡
    Dá a chupeta, da a chupeta, ai, dá a chupeta
    Da a chupeta pro bebê nao chorar¡

    -Daniel de Cullá

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