Intimario.

I

Como decir que ésta noche

Hé soltado las alas transparentes de los sueños

Y me rondan como mariposas blancas indelebles

Pétalos ardientes de pasados anhelos

Antiguos perfumes que se enredaron en mis dedos

Como he de decir que aún distante

Brilla aquella estrella que señalo mi derrotero

Mientras el mar en su vaivén constante

me repetia ecos de gastadas palabras

en un idioma antiguo y muerto.

El viento galopaba retumbante destrozando

los agusados cristales del silencio

Y las nubes en un cielo morado se deshacian

como capullos de deshilachados flecos

Un silencio de perros estremecio el paisaje

Sola mi sombra acurrucada se vistió de duelo

Mientras la noche se extendia lentamente sobre el mundo

como un sutíl sudario negro

Desde el fondo de un baúl fatalmente cerrado

Vestido con encajes de una flor marchita

descolorida dentro de un añejo libro de cuentos

Me hace guiños esta larga noche

un recuerdo amado pequeñito y tierno

Como he de decir que esta noche

Golpea implacablemente mi corazón

la ausencia de aromas de otro tiempo

Y mis manos buscan en las sombras las riberas claras

Donde me esperan los gnomos hilando añejos sueños…

 II

Hoy hé salido a contemplarme largamente

buscando reencontrarme en los vericuetos del silencio

Mirandome profundamente hacia adentro

Tratando de encontrar la llave

Que abrira la estrecha puerta del último misterio.

Sé que debo volver desandando lo vivido

Como una barca que busca arribar a puerto

Con desgarrada arboladura desecha en mil combates

en su lucha tenaz, profundamente mar adentro

Aqui está mi esqueleto pulido por el aire

Desintegrandose bajo el Sol de un extraño hemisferio

Donde las sombras se alargan y las gaviotas danzan

Entre chillidos voluptuosos sus extraños ritos del invierno

Sé que la ausencia nó es solo ausencia

Sino caminos asperos que los borra el viento

Y es muy difícil retomar la senda

Que se dejó hace mucho tiempo

Digo, cuando se desteñia en sombras la esperanza

una tarde de campanas mecidas por los dedos del viento

mientras un tren partia agujereando

el infinito gris pañuelo de la tarde y mis zapatos

no necesitaron caminar mucho

para llegar desoladoramente lejos…

.Ahora me miro desde afuera y me pregunto….

¿Donde se quedó mi sombra soñadora

Aquella que agitaba banderas por las calles

Como alas de gorriones primaveralmente ebrios

Y se tuteaba con estrellas vespertinas

En la grieta efimera y floral de un adolescente anhelo..?

Soy aún aquel que esperanzado

Caminaba en la noche tras el empeño

De encontrar al hombre total, medida de si mismo

Recién nacido, cubierto de rocio floral en la alborada

En la punta de una lanza aguda

O en el vértice de un imposible sueño

Refundandonos desde el borde del abismo estelar

Para salvarnos del naufragio cierto

No lo sé.

Miro este rostro que cansado

Me contempla del fondo opaco del espejo

Cavilando sobre la obsecada quimera

De hacer posible aún

un mundo diferente donde quepamos todos

Compartiendo el aire, el agua, la sal, la levadura

Y el rumor de los trigales mecidos por la paz del viento.

Sigo buscandome en la elemental materia cósmica

Celosa guardadora de indevelados misterios

Y en los oscuros presagios que las aves

Escriben en lo alto como antaño

En intrincado vespertino vuelo.

Talvéz me encuentre cuando mi sombra vuelva

Al origen del día y sea otra vez, un rio largo

Bajo el ancho cielo

Raíz pulsante del enigmático ancestro

Figura espiralada

En el discurrir del atemporal

innombrable momento.

Esfera de luz navegando inciertamente

A la deriva

las aguas subcelestes de lo eterno.

III

Vá mi sombra prendida a mis pies

Mientras la tarde se desnuda púdicamente

De sus rosados velos

Ella me acompaña

Desde hace tantos años silenciosa

Como un oscuro manto reptando por el suelo

que a veces se mé olvida que esta ahí

marchando al compás de mis pasos

aferrada tenazmente a las suelas de mis zapatos

como un pañuelo negro de un adiós amargo

borroso de distancia en el recuerdo

Y sin embargo me sigue mansamente

Entre las hojas de un Otoño que esta quemando

Sus postreros fuegos en la delgadez del aire

Anunciador del invierno que se precipita

Desde la mediania de un Octubre luminoso y claro

Hacia las brumas de Noviembre con su manto niveo

Y aterida su soledad de lobo hambriento

Mi sombra como un perro fiel cuidando de su amo

Se desliza imperceptiblea mis espaldas

En tanto el Sol pone tonos dorados

En mi frente y en mi cano pelo

Mientras los pájaros agujerean el aire

De la tarde en raudo vuelo

Ella quizás sienta un poco de envidia de las aves

Que van hacia la primavera de otros cielos

Entre chillidos de alegría y trinos nuevos

Galopando en la grupa de presurosas nubes

Raudamente impulsadas por el viento

 Yo me quedare aquí

con mi sombra solitaria

Mirandolas partir en apresurado vuelo

Esperando que el mundo se vuelva

indeteniblemente frio y desolado

Como un sudario extendido sobre el campo

En un paisaje definitivamente helado y yerto.

IV

Un dia llegaron y sin pedir permiso

Con sus rostros bestiales y hoscos

Se apoderaron arteramente de la docellez

del aire limpido y sereno

De la luz clara de la mañana que queria nacer

Entre cantos de gallos y gorjeos

Cubierta por los rayos de un Sol

Que insinuaba

un mundo de banderas desplegadas

al Sur del territorio de los sueños

Ellos…

Cerraron violentamente las ventanas

Dejandonos sumidos en la oscuridad

Encarcelaron el canto

Encadenaron las risas

Mataron la esperanza joven

Secuestraron las ideas que brotaban de la vida

Como un manantial de agua fresca

Para limpiarnos de un pasado artero

de ignominia y gordos estancieros

Ellos…

Encerraron las manos solidarias

Y las palomas de la rebeldia

Con gruesos candados oxidados de silencio

En pozos innombrables y secretos

Miserables agujeros donde reinaban

Como tristes y grises ratas de vertedero

Sicarios del mal

Infernales engendros

Rodeados de cohortes de alimañas

Carroñeras y pestilencias

De infames sacristias y banderas enlodadas

Al servicio del imperio ….

Ellos…

Amparados bajo el silencio de las catedrales

Mataron los corderos pascuales

En una orgía de complicidad demente

Fundaron en las tinieblas de sus antros

El reino del terror y el miedo

Morados espectros de altos bonetes cardenalicios

decian Amén

Haciendo la señal de la cruz

Sin que les temblara el pulso

bendecian

a los fatídicos aviones que despegaban

en medio de las sombras

Rumbo al oceano con su carga palpitante

De carne torturada y malherida

Sangre de nuestra propia sangre

Flores de luz que el mar apagaría

Muchos callaron

El temor amordazaba las gargantas

Y ponia amarillas la pupilas

Entumecia los brazos y las lenguas

Congelaba la furia entre charcos

de defecaciones y orina

Los sueños andaban trashumantes

por ciudades moralmente en ruinas

Haciendo emerger los justificativos

Cobardes en labios

De un país un país que quiso Ser

Y ahora estaba decadente en agonía

Mientras continuaban cayendo brutalmente degolladas

Las últimas florecidas flores

Entre cadenas de calvario

Marchas milítares

Carceles secretas

Humo de incienso

Vuelos de la muerte

Y loores a la inmaculada Maria

Un silencio cómplice se expandió de norte a sur

De este a oeste

entre contenidos llantos y gritos en sordina

…Y la casa de pronto

se quedo callada esperando

la resurrección lejana de un nuevo dia

Era Marzo de1976

El país era la República Argentina.

Julio Flores

Eskilstuna 2010 .05.01

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


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