La mujer que se bañó tres veces

Autor: Guillermo Aguilar 

 Yo no soy una mujer; que quiso Dios darme una polla de burro. Si lo fuera sin embargo; me restregaría el coño tres veces. ¡Juro que lo haría! y todo solo para no seguir untada de él.

 

Claro está, no tengo yo ninguna duda; de que también me restregaría, aparte del coño, también todas las demás partes del cuerpo. De este cuerpo que también fue suyo. ¡Huy, que cuerpo más feo tengo! Pero si fuera el de una mujer; sería un cuerpo muy bello.

 

Todas las mujeres son bellas, absolutamente todas; pero no todas se ven como yo me vería si yo fuera mujer; Y es que si yo fuera mujer – dicen los que me conocen – me vería como Brigitte Bardot; como ella en sus mejores tiempos.

 

Pues bien, señoras y señores, chicas y chicos: aquí está la Brigitte Bardot. Aquí estoy yo – convertido en esa mujer a fuerza de mis deseos – restregándome el coño, el culo, las tetas y todos los demás milímetros de mi precioso cuerpo. De este cuerpo recorrido por la mona y la mano de él.

 

Ahora se preguntaran, naturalmente, que ¿quién es él? que ¿por qué si lo aborrezco tanto deje que se untara de mí? porque: que se untó de mí, lo hizo. Lo dice él. ¡Qué yo hubiera preferido que esta historia mejor quedara en secreto! pero fue él, el que empezó a divulgarla en forma de poema. Realmente un hermoso poema. Yo no tengo nada que criticarle a sus valores estéticos. Diría más bien, a ese respecto, que es una pieza de arte muy bien lograda, un trozo de árbol bien tallado en la mano de un artesano que ha dedicado largas horas de trabajo en lograrlo. ¡Felicitaciones por ese poema! Por ese ramo de flores a la amada de la que sigues enamorado, cabria decir aquí. Todo eso está bien. Lo que a mi me emputa – enoja – es su contenido; realmente fuera de contexto y época: su total decadencia ideológica.

 

Que el poeta está enamorado de mí, está bien claro; pues no soy yo, en sus ojos, una amada cualquiera. Él me ve como a la mejor de todas. Y claro que lo soy; pero aunque no lo fuera: ¿por qué me ve como me ve? ¿Soy un objeto? ¿Qué putas soy yo en su mirada? Creo que cualquier cosa; cualquier cosa pero no un sujeto; y es allí en donde empieza nuestro conflicto. Este deseo de venganza, este deseo de convertirme en mujer; solo para bañarme tres veces y no seguir untada de él. Y es que si fuera mujer, una mujer tan bella como Brigitte Bardot, lo sería: no para que me culiarán más, no. Si yo fuera mujer sería – conciente de mis propios delitos de género contra ella – sólo para darles verga a los hombres.

 

Yo no soy una mujer, está bien claro que no lo soy; que no soy una mujer porque sigo siendo un hombre aun a pesar de mis deseos pasajeros de ser mujer sólo para vengarme de él. De ese hombre a quien, en verdad, no conozco. No, no lo conozco: nunca lo he visto, nunca lo he oído y no sé ni siquiera su nombre. No sé nada de él; pero puedo imaginármelo todo a partir de su hermoso poema. ”Sigo untado de ti” creo que se llama. Repito ese nombre de nuevo y suspiro; para luego ya más calmado gritar a todo pulmón: ¡no quiero seguir untada de ti; no sigas untado de mí!

 

Todo empezó luego de que mi mujer me confirmara, omitiendo al autor, el nombre de ese poema. Ella recién había regresado de participar en la celebración del día internacional de la mujer; a donde yo, por razones de salud, no pude acompañarla como es mi costumbre. Ella va a mis cosas y yo a las de ella, esa es la regla clave de nuestra convivencia; y como nos queremos a pesar de la gran diferencia de edades entre nosotros – ella es trece años mayor que yo – no nos parece difícil de sobrellevar. Ella llegó feliz aquel día: había comido hasta reventar; pero al mismo tiempo bastante irritada por uno de los poemas que allí se expusieron. Te lo voy a leer, me dijo; y a pesar de que yo le insistí de que no lo hiciera, igual lo hizo. ¿Ya vas acabar? le preguntaba yo a cada rato y cada vez que lo hacia mi mujer se reía; porque decía que le recordaba esa misma pregunta hecha por una mujer al autor. Y es que la pregunta puede significar: ya vas a terminar, como también ya vas a eyacular. Los oyentes la interpretaron del segundo modo; y de esa manera revelaron la interpretación erótica que hacían del texto leído por el poeta. ¿Qué tiene que hacer un texto de ese tipo en la celebración del día internacional de la mujer? Se preguntó, después, mi mujer a si misma. ¿Qué tiene que hacer allí un poema que, aparte de erótico, convierte a la mujer en objeto del placer sexual de un hombre? Está bien claro y esto agrava aun más las cosas; de que el poema no está dedicado a cualquier mujer, sino que más bien a la mejor de todas. La mejor de todas es Rosa Revueltas, le dije yo. Pues a ella estaba dedicado, aunque por camuflaje, a todas; me respondió. Bueno, de ella yo también he estado enamorado, le dije; y para muestra le ofrecí un botón: un corto poema que yo una vez le hiciera. ”Te revuelvo Rosa Revueltas, te revuelvo a un lado y te revuelvo al otro; y así revolviéndote y revolviéndome, bien revolvidítos, mamacita; hacemos, rosa revueltas rosa, bien juntitos, la revolución.”

 

También es un poema machista con solo algunas palabras de camuflaje para disimularlo, me dijo ella después de un rato. Como en el poema del poeta: revolución, mujer y vagina parecen ser la misma cosa, me explicó ella; y luego se preguntó: ¿Qué tiene que hacer ese tipo de poemas, en la celebración del día internacional de la mujer? ¿Qué tienen que hacer? Yo no digo que se prohíban; que la literatura puede aguantar con todo. Yo solo digo que en el día internacional de la mujer, no caben; porque el propósito de nuestra celebración es convertir a la mujer en sujeto. Romper con la instrumentalización – el rol de objeto – que la sociedad y el hombre de ahora hacen de ella. Reivindicar sus derechos, promover la igualdad e t c.

 

Sí, claro; le hubiera podido responder aun a pesar de mi total incomprensión práctica de su problemática: Sí, claro; le hubiera podido contestar pero no pude hacerlo; y por eso, simplemente, bajé la cabeza. Me voy le dije después, avergonzado; pero ella me detuvo y empezó a besarme. Y así besándonos estuvimos un buen rato. Su boca en mi boca, mi boca en la suya. Su cuerpo, una vez torturado, en mis manos; sus manos sobre mis cicatrices de guerra. Ápretame más, me decía de cuando en cuando y yo le apretaba otra vez los pechos caídos, las nalgas flojas y los kilos extras. Luego de hacer el amor me limpió y la limpié. Y ya limpios los dos, dijo ella muy alegre: ¡Vaya, para que ninguno siga untado del otro! Para que ni yo sea propiedad tuya ni tú propiedad mía. Para que seamos, todo el tiempo, sólo y nada más compañeros.

 

Aquella noche dormí como nunca; y durmiendo soñé que soñaba y que en ese sueño, de verdad, era Brigitte Bardot; que sonreía un poco y que moviendo el culo hacia un lado y hacia otro: atraía a todos los hombres. ¡Ninguno podía resistirme! Todos caían en mi trampa. Primero uno y después otro. ¡Vaya! le dije al primero; ya cuando estaba desnudo y pensando que daría la culiada de su vida. ¡Vaya! le dije, mientras me ponía una mascara de zorro y sacaba un látigo de puro cuero. ¡Vaya! repetí: y le deje ir el primer vergazo. Por haberme cogido tantas veces a la fuerza, por haberte cogido a todas mis sirvientas y por ser pilar de una sociedad que permite la servidumbre, por convertir mi cuerpo en campo de experimentación de tus fantasías sexuales, por pagarle mal a tus empleados y peor a tus empleadas, por obligarme a oficios domésticos y negar mi inteligencia. Por esto y por también lo otro, le decía de manera interminable; e interminables eran también los latigazos que le caían. Primero le cayeron al primero, después al segundo y luego a todos los demás que no pudieron resistirme. Creo que ya habían pasado como unos cuatrocientos por mi látigo, cuando unas carcajadas me despertaron. Eran las carcajadas de mi mujer que se divertía viéndome saltar como loco en la cama; y eran también mis propias carcajadas ante un deseo, en el sueño, satisfecho.

 

Eso fue lo que me contó Alfredo Mondragón. Mi gran amigo Alfredo; que junto a su mujer ahora en paz descansa.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


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