La Pelota Roja

Rutinariamente en la mañana salí con Junior, mi perro labrador a caminar, antes de salir Junior en su enorme boca empacó su roja pelota de juguete.

Luego de usar la manga y los postes de energía, como su sanitario natural, Junior corría tras su pelota; hasta que el cercano río dio cuenta de ella.

Entre pequeñas olas, la pelota parecía juguetear y decirnos a dios, mientras Júnior amenazaba con lanzarse al río, en busca de su juguete; todo fué inútil, rapidamente la pelota desapareció de nosotros.

Al poco rato, un niño con sus empobrecidas ropas, pasó por la orilla del río con su pelota roja, y una inocente y tierna sonrisa en su rostro de ángel, acariciándola como si fuera su primer juguete.

Junior quizo recuperarla, pero se lo impedí; ese día comprendí que hay niños, que su inmensa pobreza, no alcanza ni siquiera para una pequeña pelota roja, juguete preferido de Junior mi perro.

 

Luis Eduardo Restrepo Morales


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