SOMALIA EN LLAMAS

 

Por Marianela Puebla

La canícula del tiempo cae inexorable y despiadada

sobre el pueblo de Somalia.

Su aliento arrasador seca todo vestigio de vida,

la existencia.

Arena líquida invade las aldeas, los prados y los valles,

el país se ha convertido en minúsculos granos.

Y en medio de todo el caos atroz que azota a Somalia

los niños, los dulces sueños del futuro

yacen absorbidos por la voraz lengua de fuego

que convierte la tierra en desierto.

 

El agua, precioso líquido escasea, se evapora

entre los dedos de Somalia y las epidemias recorren las calles

y se adueñan de inocentes seres humanos.

Su nombre temido es el cólera que se suma intemperante

a la hambruna declarada.

Los niños fallecen en los esqueléticos brazos de sus padres,

sin derramar una lágrimas de sus vacías cuencas.

 

El dolor es un vagabundo que transita el desierto

en busca del campo de refugiados de Dadaab

en la periferia de Kenya,

pero para algunas niñas y mujeres nunca será alcanzado

antes de caer víctima de atropellos y violaciones sexuales

por forajidos y criminales que asedian los caminos.

 

El cuerno de África yace indolente a tanto martirio,

su boca seca clama por ayuda,

eleva sus huesudos brazos en busca de las Naciones Unidas,

la fuerza humanitaria que no llega,

los convoyes de alimentos que se alejan como espejismos.

 

Tres punto siete millones de seres que yacen al borde la de muerte,

inertes, esperanzados en despertar

de esa horrible pesadilla que les roba los hijos,

que les viola mujeres y niñas

y que les priva de los derechos elementales,

como el alimento y el agua.

 

¿Qué hace el mundo impávido que observa indiferente?

¿Qué hacen los hombres todo poderosos

que extraen las riquezas del planeta,

qué hacen en sus yates de lujo y sus fabulosas mansiones?

¿Qué hacen América y Europa que no intervienen?

Es que no va en sus agendas bélicas,

pues Somalia yace despojada del alma

ya no le quedan riquezas por robar,

y su raza es pobre y de color.

 

¿Qué pasará por las mentes de aquellos que contemplan

displicentes tanto dolor?

 

¿Qué hacemos, mundo, ante esta gran calamidad?

 


2 comentarios to “SOMALIA EN LLAMAS”

  1. Tienen que ser despiadados los que ante tanto dolor se muestren indiferentes. Un llamado haces con tu poema para que reaccionen los que se dicen poderosos e influyentes, también el común de la gente, nosotros también reflexionemos y elevemos oraciones fervorosas a Dios
    que todo lo puede para que toque el corazón de almas generosas que se conmuevan y ayuden a los más necesitados.
    es maravillosa y muy diciente tu poesía. te admiro.

  2. Gracias Ligia, es bueno saber que hay personas como tu que se interesan en saber lo que pasa mas alla de nuestras fronteras y que los medios muy poco mencionan en sus noticiarios. Carinos de Marianela.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

 
A %d blogueros les gusta esto: